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Por fin, esta es la última parte de mi cuento! Es un cuento para niños, sobre un monstruo y un niño. La primera parte está aquí, y la segunda parte esta aquí. ¡Gracias a todo por su ayuda y sus explicaciones pacientes!


EL MONSTRUO DEBAJO DE LA CAMA (parte 3 de 3)

Esa noche, el niño y su familia cenaron. Tuvieron jamón, patatas y guisantes para la cena. En primer lugar el niño se comió el jamón. Entonces el niño se comió las patatas. Y por último, el niño le pidió el postre a su mama.

--Necesitas comerse sus guisantes antes del postre --dijo su mama.

Pero el niño no se comió sus guisantes. Él los empujó alrededor del plato con su tenedor, y formó una montaña de estos.

--Si no se comes tus guisantes, no puedes comerse el postre-- dijo su madre.

--Mama, me trae el postre. Cuándo tú vuelvas, no habrá ningún guisantes en mi plato-- prometó el niño.

La madre era sospechosa, pero se iba a la cocina. Después de ella se iba, el niño empujó los guisantes del plato y los escondió en su bolsillo.

Poco después su madre regresó con helado. Todo lo que vio fue un plato vacío. Naturalmente, ella pensó que él se comió los guisantes. Le dio al niño el helado y el niño se lo comió rápidamente.

«Nunca yo le mentí a mi mama» pensó el niño. «No he dicho que yo se comería los guisantes. Solamente he dicho que mi plato estaría vacía.»

El niño todavía se sentía un poco culpable, pero no por mucho tiempo, porque le gustaba el helado. ¡Y realmente no le gustaba los guisantes!

Más tarde esa noche, el niño volvió a su dormitorio. El monstruo aun fue allí, escuchando el radio sin hacer ruido.

La primera cosa que el monstruo le preguntó fue--: ¿Me has traído verduras?

El niño tomó los guisantes de su bolsillo y se los dio al monstruo. Los guisantes fue un poco frío, por supesto; había estado en su bolsillo desde la cena. --Están fríos --dijo el niño, pero el monstruo los comió en dos mordiscos.

--Muchas gracias --dijo el monstruo, y sonrió.

--De nada --dijo el niño.

Ese dia, el monstruo y el niño se volvieron amigos, y el monstruo iba un poco menos gruñón (pero solamente un poco, porque iba un monstruo depués de todo). Tenían muchas aventuras juntos con el paso de los años, pero esas son cuentos por un otro tiempo.

Ah, y en caso de que se estaba preocupado, el niño se comió sus verduras la noche que viene. Yo prometo.

El Fin

  • Posted Feb 15, 2012
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  • Hola rabid, bienvenido al foro! Just FYI- It might be a while until someone corrects this due to the lengthiness of your story. - BradyLabuda Feb 15, 2012 flag
  • ¡No hay problema, no tengo prisa! - rabidstoat Feb 15, 2012 flag
  • Gracias por compartir tu cuento con nosotros, Rabidstoat, me ha gustado mucho :) - Cordobesa Feb 16, 2012 flag

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EL MONSTRUO DEBAJO DE LA CAMA (parte 3 de 3)

Esa noche, el niño y su familia cenaron. Tuvieron jamón, patatas y guisantes para la cena. En primer lugar el niño se comió el jamón. Entonces el niño se comió las patatas. Y por último, el niño le pidió el postre a su mama.

--Necesitas comerte tus guisantes antes del postre --dijo su mamá.

Pero el niño no se comió sus guisantes. Él los empujó alrededor del plato con su tenedor, y formó una montaña de estos.

--Si no te comes tus guisantes, no puedes comerte el postre-- dijo su madre.

--Mamá, tráeme el postre. Cuando tú vuelvas, no habrá ningún guisante en mi plato-- prometió el niño.

La madre estaba sospechando algo, pero se fué a la cocina. Después de que ella se fué, el niño empujó los guisantes del plato y los escondió en su bolsillo.

Poco después su madre regresó con helado. Todo lo que vió fué un plato vacío. Naturalmente, ella pensó que él se comió los guisantes. Le dio al niño el helado y el niño se lo comió rápidamente.

«Nunca yo le mentí a mi mamá» pensó el niño. «No he dicho que yo me comería los guisantes. Solamente he dicho que mi plato estaría vacío

El niño todavía se sentía un poco culpable, pero no por mucho tiempo, porque le gustaba el helado. ¡Y realmente no le gustaban los guisantes!

Más tarde esa noche, el niño volvió a su dormitorio. El monstruo aun estaba allí, escuchando el radio sin hacer ruido.

La primera cosa que el monstruo le preguntó fué--: ¿Me has traído verduras?

El niño tomó los guisantes de su bolsillo y se los dió al monstruo. Los guisantes estaban un poco fríos, por supuesto; habían estado en su bolsillo desde la cena. --Están fríos --dijo el niño, pero el monstruo los comió en dos mordiscos.

--Muchas gracias --dijo el monstruo, y sonrió.

--De nada --dijo el niño.

Ese dia, el monstruo y el niño se volvieron amigos, y el monstruo era un poco menos gruñón (pero solamente un poco, porque era un monstruo después de todo). Tenían muchas aventuras juntos con el paso de los años, pero esos son cuentos para otro tiempo.

¡Ah!, y en caso de que estuviera preocupado, el niño se comió sus verduras la noche siguiente. Lo prometo.

El Fin

  • ¡Gran trabajo, coffe! ;) Creo que se te pasó "Tuvieron muchas aventuras". - Cordobesa Feb 16, 2012 flag
  • ¡Muchas muchas gracias a los dos! Todavía tengo problemas con el pretérito y el imperfecto de indicativo, y con la diferencia entre "por" y "para", pero entiendo un poco mejor ahora. - rabidstoat Feb 16, 2012 flag
  • ¡Gracias por su ayuda coffeelate y Cordobesa! Rabidstoat, me encanta el cuento. - StuartSD Feb 16, 2012 flag
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